Lotería de Nueva York

Pues sí, amigos lectores, esta vez nos vamos a la ciudad de los rascacielos para hablar de una de las loterías más antiguas del continente americano: la Lotería de Nueva York. Y no confundan antigua con anticuada, porque debo confesarles que la Lotería de Nueva York es de las que más éxito tiene, en uno y otro lado del Atlántico.

Este tipo de loterías eran muy comunes entre los primeros asentamientos de lo que hoy es Estados Unidos. Sin embargo, se prohibieron a principios de siglo pasado, nuestro querido siglo XX. Ya saben, compañeros del azar, que el juego no siempre estuvo bien visto por esos señores que dicen que nos gobiernan. En cualquier caso, en la segunda mitad de siglo, volvieron a legalizarse y la Lotería de Nueva York resurgió con fuerza, para satisfacción de todos los que amamos el juego.

Como se juega

La Lotería de Nueva York no emite un número de participaciones cerrado, sino que todo el mundo puede jugar los números que quiera. Usted, amable lector, podrá acumular tantas participaciones como guste. Los boletos constan de casillas marcadas con números que van desde el 1 al 59. El jugador, por cada participación, deberá elegir 7 números, 6 normales y un número extra, el Bonus. Actualmente, por la módica cantidad de un dólar, existe la posibilidad de elegir otro número más, el Extra Bonus. A la fórmula con este segundo número extraordinario, nuestros amigos yankees la llaman Lotto Extra.

Los miércoles y sábados de cada semana, la Lotería de Nueva York celebra sus sorteos y premia a los ganadores. La inclusión del Lotto Extra permite hasta 8 niveles de premios distintos. Se premian todos los boletos a partir de tres aciertos. Y si usted, amigo mío, acierta los seis números principales, puede llamar inmediatamente a su jefe y decirle, todo lo educadamente que pueda, que se olvide de su cara, y hasta de su nombre. Y, si puede y gusta, acuérdese de este humilde amigo suyo que le animó a embarcarse en esta empresa.

Los premios que se entregan en la máxima categoría de aciertos son verdaderamente enormes. Comienzan por tres millones de dólares y se van acumulando por cada sorteo sin ganador. Para que se hagan una idea, el mayor premio registrado hasta la fecha es de 65 millones de dólares. Y debo confesarle, y espero que esto quede entre usted y yo, que yo hay días que no los gano.

A la hora del pago, usted deberá decidir si desea cobrar el premio en una única cuota o en varias. Si es de los que piensan que más vale pájaro en mano que ciento volando y elige la primera opción, sólo cobrará una porción del mismo (alrededor del 50%). Si elige la segunda (es la opción “ortodoxa”), recibirá 26 pagos anuales, lo que, visto por el lado bueno, puede ayudarle a administrar mejor sus ganancias.

Así que, compañero del azar, no puedo más que animarle a que participe de este apasionante juego, la Lotería de Nueva York. Por un módico coste, puede irse a dormir cada día con la ilusión de una ganancia millonaria. Recuerde que si juega, puede ganar o perder, pero si no juega, jamás podrá ganar.

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